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¿Qué pasa si la otra parte no quiere negociar en la conciliación? 7 estrategias que sí funcionan

Una de las situaciones que más preocupa a quienes solicitan una conciliación es que la otra parte sí asista a la audiencia, pero permanezca en silencio, rechace todas las propuestas o manifieste desde el inicio que no tiene intención de llegar a un acuerdo.
Aunque esta situación puede generar frustración, no significa que la conciliación haya fracasado desde el primer momento. Con frecuencia, una adecuada conducción del diálogo permite que las partes cambien de postura y encuentren puntos de coincidencia.
En este artículo conocerás qué ocurre cuando una persona no quiere negociar y qué estrategias pueden favorecer un acercamiento.
¿Es obligatorio negociar durante una conciliación?
No.
La conciliación es un procedimiento basado en la voluntad de las partes. Asistir a la audiencia no obliga a aceptar una propuesta ni a firmar un acuerdo.
Cada participante tiene el derecho de aceptar, rechazar o formular alternativas que considere convenientes.
Sin embargo, asistir con una actitud abierta al diálogo suele aumentar las posibilidades de resolver el conflicto de manera más rápida y menos costosa.
¿Por qué una persona no quiere negociar?
Las razones pueden ser muy diversas.
Entre las más comunes encontramos:
- considera que tiene toda la razón;
- cree que obtendrá un mejor resultado en un juicio;
- aún existe enojo o resentimiento;
- desconoce las ventajas de la conciliación;
- necesita más información antes de tomar una decisión;
- llegó con una idea equivocada sobre el procedimiento.
Comprender el motivo ayuda a enfocar mejor la conversación.
- Escucha antes de responder
Muchas personas llegan preparadas para defender su posición, pero pocas se toman el tiempo de escuchar.
Permitir que la otra parte explique sus preocupaciones puede reducir la tensión y abrir espacios para el diálogo.
Sentirse escuchado suele facilitar la negociación.
- Enfócate en los intereses, no solo en las posiciones
Existe una gran diferencia entre lo que una persona pide y lo que realmente necesita.
Por ejemplo:
Un cliente exige la devolución total del dinero.
Después de conversar, se descubre que lo que realmente necesita es terminar la obra cuanto antes.
En ese escenario, completar correctamente el trabajo puede resultar más valioso que iniciar un largo proceso judicial.
- Formula propuestas realistas
Una propuesta excesivamente favorable para una sola parte difícilmente será aceptada.
Las alternativas equilibradas generan mayor confianza y aumentan las posibilidades de alcanzar un acuerdo.
Ejemplo práctico
Ana contrató la fabricación de un mueble a medida.
El proveedor asistió a la audiencia, pero desde el inicio afirmó que no devolvería el dinero.
Durante el diálogo, el conciliador identificó que el proveedor sí estaba dispuesto a reparar el mueble y entregar una compensación por el retraso.
Finalmente acordaron:
- corregir los defectos en un plazo de diez días;
- otorgar un descuento sobre el precio pactado;
- ampliar la garantía del trabajo realizado.
Lo que inicialmente parecía un conflicto sin solución terminó con un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
- Mantén un trato respetuoso
Las descalificaciones, amenazas o discusiones elevan la tensión y reducen las posibilidades de entendimiento.
Hablar con respeto favorece un ambiente propicio para negociar.
- Permite que el conciliador facilite el diálogo
El conciliador no decide quién tiene la razón.
Su función consiste en conducir la conversación de manera imparcial, ayudar a identificar intereses comunes y facilitar que las partes exploren posibles soluciones.
Con frecuencia, una pregunta adecuada o una reformulación del problema puede cambiar el rumbo de la negociación.
- Evalúa distintas alternativas
No existe una única forma de resolver un conflicto.
Además del pago inmediato, pueden explorarse otras opciones como:
- pagos en cuotas;
- descuentos;
- cronogramas de cumplimiento;
- entrega de bienes;
- reparación del servicio;
- compensaciones económicas;
- cumplimiento parcial con condiciones adicionales.
Mientras existan alternativas, todavía existe espacio para negociar.
- No tomes decisiones impulsivas
Si la primera propuesta no satisface tus expectativas, evita rechazarla de inmediato.
Analízala con calma y considera si pequeños ajustes podrían convertirla en una solución aceptable.
La negociación suele avanzar paso a paso.
¿Qué sucede si finalmente no hay acuerdo?
Si, pese a los esfuerzos realizados, las partes no llegan a un consenso, la conciliación concluirá sin acuerdo.
Ello no significa necesariamente que el conflicto haya terminado. Dependiendo del caso, las partes podrán evaluar las acciones legales que correspondan conforme a la normativa vigente.
Sin embargo, incluso cuando no se alcanza un acuerdo en la primera audiencia, algunas personas retoman el diálogo más adelante y logran resolver el conflicto.
Errores que debes evitar
Si deseas aumentar las posibilidades de éxito en una conciliación, procura evitar estos errores:
- interrumpir constantemente a la otra parte;
- acudir con una postura completamente inflexible;
- ocultar información relevante;
- hacer amenazas;
- rechazar cualquier alternativa sin analizarla;
- centrar la conversación en discusiones personales en lugar del problema.
Preguntas frecuentes
¿La otra parte está obligada a aceptar mi propuesta?
No. La conciliación es voluntaria y ninguna persona puede ser obligada a aceptar un acuerdo.
¿El conciliador puede convencer a la otra parte?
El conciliador facilita el diálogo, promueve la comunicación y ayuda a explorar opciones, pero no puede imponer decisiones.
¿Puedo presentar una nueva propuesta durante la audiencia?
Sí. Las propuestas pueden modificarse durante la negociación si ambas partes consideran que ello favorece el acuerdo.
¿Vale la pena asistir si creo que la otra parte no negociará?
Sí. Muchas conciliaciones que comienzan con posiciones muy distantes terminan con acuerdos gracias al diálogo y a la disposición para explorar alternativas.
Conclusión
Que la otra parte llegue a la audiencia con una actitud poco receptiva no significa que el conflicto no pueda resolverse. Escuchar, mantener una comunicación respetuosa, formular propuestas realistas y permitir que el conciliador conduzca el diálogo son factores que aumentan las posibilidades de alcanzar un acuerdo.
La conciliación no consiste en ganar o perder, sino en construir una solución que ambas partes puedan cumplir y que permita cerrar el conflicto de manera más rápida y menos costosa que un proceso judicial.
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