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¿Cómo negociar mejor en una audiencia de conciliación?

Muchas personas llegan a una audiencia de conciliación pensando que deben «ganar» la discusión o convencer a la otra parte de aceptar todas sus condiciones. Sin embargo, ese enfoque suele dificultar el diálogo y disminuir las posibilidades de alcanzar un acuerdo.
Negociar correctamente durante una conciliación significa encontrar soluciones que sean razonables para ambas partes y que puedan cumplirse en la práctica. Un buen acuerdo evita futuros conflictos y permite ahorrar tiempo, dinero y desgaste emocional.
En este artículo te explicamos cómo negociar mejor durante una audiencia de conciliación y qué aspectos debes tener en cuenta antes de aceptar cualquier propuesta.
¿Qué significa negociar en una conciliación?
La conciliación es un procedimiento en el que dos personas buscan resolver un conflicto con la ayuda de un conciliador imparcial.
El conciliador no decide quién tiene la razón ni impone una solución. Su función consiste en facilitar el diálogo para que las partes puedan construir un acuerdo voluntario.
Por ello, una buena negociación no consiste en ceder en todo, sino en identificar qué necesidades son realmente importantes y cómo pueden satisfacerse mediante compromisos claros.
Antes de la audiencia: prepárate
Uno de los errores más frecuentes es acudir a la audiencia sin haber analizado previamente la situación.
Antes de asistir, resulta recomendable responder algunas preguntas:
- ¿Cuál es mi verdadero objetivo?
- ¿Qué aspectos son negociables?
- ¿Qué temas no estoy dispuesto a modificar?
- ¿Qué pruebas o documentos respaldan mi posición?
- ¿Qué solución sería razonable para ambas partes?
Mientras más preparado llegues, mayor será la posibilidad de alcanzar un acuerdo beneficioso.
Escucha antes de responder
Durante una negociación es común que cada persona quiera hablar primero.
Sin embargo, escuchar atentamente permite comprender qué preocupa realmente a la otra parte.
En muchas ocasiones el problema no es únicamente económico.
Puede tratarse de:
- Falta de comunicación.
- Incumplimientos anteriores.
- Temor a que el acuerdo no se cumpla.
- Necesidad de establecer plazos más realistas.
Cuando identificas esas preocupaciones, resulta mucho más sencillo construir soluciones.
No negocies desde la emoción
Es completamente normal sentir enojo, frustración o decepción cuando existe un conflicto.
No obstante, tomar decisiones impulsivas puede generar acuerdos poco convenientes.
Por ejemplo:
Una persona exige que le paguen S/15,000 de inmediato.
La otra responde que solo puede pagar S/800 mensuales.
Si ambos mantienen posiciones rígidas, probablemente no habrá acuerdo.
En cambio, podrían negociar alternativas como:
- un pago inicial,
- cuotas mensuales,
- fechas específicas,
- garantías,
- intereses por incumplimiento,
- vencimiento anticipado si dejan de pagar.
Así ambas partes obtienen mayor seguridad.
Propón soluciones, no solo problemas
Una negociación efectiva no consiste únicamente en señalar lo que hizo mal la otra persona.
También implica presentar propuestas concretas.
Por ejemplo, en lugar de decir:
«Quiero que me pagues.»
Es más útil plantear:
«Propongo un pago inicial de S/3,000 y el saldo en seis cuotas mensuales, depositadas los primeros cinco días de cada mes.»
Mientras más específico sea el planteamiento, más sencillo será llegar a un consenso.
Todo acuerdo debe ser claro
Uno de los principales errores consiste en utilizar frases ambiguas.
Por ejemplo:
❌ «Pagará cuando pueda.»
❌ «Se pondrán de acuerdo más adelante.»
❌ «Hará lo posible por cumplir.»
En cambio, un buen acuerdo debe indicar:
- monto exacto;
- fecha de pago;
- forma de pago;
- número de cuotas;
- cuenta bancaria;
- lugar de entrega;
- obligaciones de cada parte;
- consecuencias del incumplimiento cuando corresponda.
La claridad evita nuevas discusiones.
No aceptes condiciones imposibles de cumplir
A veces una persona acepta un acuerdo únicamente para terminar el conflicto.
Sin embargo, si el compromiso resulta imposible de cumplir, el problema volverá a aparecer.
Es preferible negociar un plazo mayor o cuotas más cómodas que asumir obligaciones que luego generarán incumplimientos.
La conciliación busca soluciones reales, no promesas difíciles de ejecutar.
El conciliador ayuda a construir acuerdos
Muchas personas creen que el conciliador favorece a una de las partes.
En realidad, su función es mantener el equilibrio de la negociación, formular preguntas, ordenar las propuestas y ayudar a redactar acuerdos claros.
Su intervención permite que ambas personas puedan expresar sus intereses dentro de un ambiente de respeto y diálogo.
¿Qué beneficios tiene negociar adecuadamente?
Una buena negociación permite:
- evitar procesos judiciales largos;
- reducir costos legales;
- conservar relaciones familiares o comerciales cuando es posible;
- obtener acuerdos claros y exigibles;
- brindar mayor seguridad jurídica.
Además, cuando ambas partes participan activamente en la construcción del acuerdo, aumenta considerablemente la probabilidad de cumplimiento.
¿Puedo participar en una conciliación virtual?
Sí.
Actualmente muchas conciliaciones pueden realizarse mediante videoconferencia, permitiendo que las partes participen desde diferentes ciudades o incluso desde el extranjero, siempre que se cumplan los requisitos establecidos para este tipo de audiencia.
Esta modalidad facilita resolver conflictos sin necesidad de desplazamientos y con el mismo objetivo de alcanzar acuerdos válidos.
Conclusión
Negociar correctamente durante una audiencia de conciliación no significa renunciar a tus derechos. Significa construir una solución práctica, equilibrada y suficientemente clara para evitar nuevos conflictos.
Prepararte antes de la audiencia, escuchar a la otra parte, formular propuestas realistas y redactar acuerdos precisos son factores que incrementan las posibilidades de éxito.
Si tienes un conflicto familiar, civil o patrimonial y deseas explorar una solución mediante conciliación, una adecuada orientación puede ayudarte a llegar a un acuerdo seguro y con respaldo legal.
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